Proyectada en mi cabeza
secuestro del desaliento
luz negra de la pobreza
sobre mi fuerza y talento.
De negra verdad que acuna
mi mente narcotizada;
la pesadilla renace
cuando nace la mañana.
En la hora triste del alba
que ningún sonido escapa
y un verso suave delata
mis hechos a mis palabras.
Y enclavado en mi corteza
sangra dentro, y hacia adentro
la sabia de la tristeza;
el verbo libre de un alma
débil por dentro y por fuera.
[G.L.]