Son los suspiros que no encontrarán su oído.
Que morirán sin amor.
Son esos llantos que no encontrarán sus ojos,
que sólo abraza el dolor.
Y las yemas de los dedos que no impactarán su tacto.
Ni arderán a su calor.
Todo esto es Soledad.
Son miradas escondidas, nunca más correspondidas
que chocan con el vacío.
Mil estrellas encendidas, que decoran despedidas.
Y se consume su brío.
Son pequeñas fantasías, son hipótesis suicidas.
De atar su aliento y el mío.
Soledad, en realidad.
G.L. y pintura por Hopper.
