sábado, 9 de febrero de 2013

CUARENTA DÍAS



Por cuarenta días anduve, por las sendas de la mente. Anduve, sin ningún rumbo,
por el páramo callado que un día fue mi corazón.

Porque éste espíritu,
 hace ya tiempo abatido,
 huérfano de inspiración,
vaga en cualquier dirección
hacia ningún sentido.



Sumergido entre recuerdos, durante dos veces veinte. Sumergido, muy profundo,
 por llanuras abisales que no alumbra la razón.

Y sin sentido llegó
a suelo seco el Monzón;
De vida y agua llenó
las grietas de un corazón,
secado por lo sufrido.



Tan pronto llega y se va, tan pronto moja y se acaba. Endeble pero iracundo,
paroxístico y violento. Esperanzadora y frágil, marchaste como el Monzón.
                     
Y tras tu marcha prendió
El último gran incendio
que inclemente consumió
nuestras risas en cenizas,
de nuestras miradas ,brasas,
de nuestros besos,
 recuerdos.



La muerte de la ilusión, la ilusión de ser tu abrigo, deja el aliento abatido.
 Soy el barco sin timón, soy de las musas olvido.

Y es que éste espíritu,
 hace ya tiempo abatido,
 huérfano de inspiración,
vaga en cualquier dirección
hacia ningún sentido.




[G.L]

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