Veo pasar las horas huecas, desfilando.
Esperando sentado a que calle este silencio.
De esos silencios que
estallan en melancolía, como fuegos.
Me corono de espinas.
Como si la resignación o la sangre fuesen a traerte de
vuelta.
Como si los deseos se cumpliesen por sólo soplar las velas.
Y joder, ahora lo
siento.
Ahora siento ese dolor que siente el anciano en su pecho.
Y la soledad que Dios debe sentir en su cielo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario