Y de nuevo veo un firmamento plagado de sueños; sueños inquietos
que nadan veloces y espartanos por los caminos que las constelaciones
marcaron una vez.
Que se insinúan, pícaros y se visten de todas las gamas del
arco iris;
vestidos de gala para bailarle a la aurora boreal.
Que vertiginosamente
avanzan y cambian, sobre un marco de inmutables estrellas.
Como un gran mosaico en llamas.
Que intersecan en mil direcciones y sentidos
que se encienden y apagan.
Que nacen.
Que mueren.
Y yo, que me digo "quien tuviera alas".
[g.l. ,septiembre 2012]
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