martes, 20 de noviembre de 2012
Cortesía de la vida
Fue sólo un suspiro, ¡zas! Un instante.
Un instante de calidez, verdad y esperanza traidora.
La fugaz milésima que evaporó todo lo entendido más allá del "nosotros".
Y un último nexo entre nuestras pasiones, delgado como el papel.
Que como papel, ardió con el mismo fuego que hoy rubrica el estigma.
El estigma caprichoso de tus dedos en mi piel.
Del abrumador encuentro con tus ojos esquivos.
De los labios que tímidos fundimos en nuestro calor.
El estigma de aquella suave agonía, que aunque breve, trascendió a mi eternidad.
[FORMA 2, g.l.]
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